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El crudo análisis del “Mago” Capria sobre el fútbol argentino: de los entrenadores que tienen “desprecio por la pelota” al jugador “primitivo, superfluo y materialista”

Rubén “Mago” Capria

El lirismo que emanaba de su pierna zurda dentro de la cancha, hoy se expresa a través de sus palabras. Rubén "Mago" Capria es uno de los emblemas del fútbol argentino de la década de los 90' y hoy, alejado de los campos de juego, sus objetivos pasan por intentar cambiar el ambiente que se vive en el deporte que tantas alegrías le dio.

Para Capria, el fútbol como herramienta educativa es clave para la formación no solo de buenos profesionales -ya que, según un estudio que compartió, de cada mil chicos que pasan por inferiores de algún club solo uno llega a Primera-, sino también de ciudadanos responsables.

Tras su exitosa carrera como jugador, con grandes momentos en clubes como Racing o Newell's, "El Mago" probó suerte como entrenador. La voracidad de obtener resultados hizo que ese paso fuera express: solo dirigió cinco partidos en Atlanta en la Primera B Metropolitana en el 2014 y perdió los cinco. A partir de esa experiencia, su vida tomó nuevos rumbos: apostó a ser comentarista en televisión y a dar charlas, como las que hoy brinda a niños y jóvenes de todo el país en el marco del programa "Campus con tu ídolo" de la Secretaría de Deportes de la Nación. Esa misma iniciativa fue la que lo llevó a Mar del Plata en los últimos días, evento en el cual dictó una clínica durante los Juegos Nacionales Evita 2018.

Capria, en una de sus charlas con juveniles
Capria, en una de sus charlas con juveniles

Esas distintas etapas y roles convirtieron a Capria en un frío analista del deporte. "El Mago" tiene una idea clara sobre cómo debe ser la formación de los jugadores del futuro y también respecto de cómo se debe tratar a la pelota. El ex jugador sabe del peso de los éxitos y de los fracasos, y no teme a ser crítico y crudo en sus definiciones a la hora de hablar de las características que imperan en el fútbol argentino, tanto a nivel de los dirigentes, de los medios de comunicación, de los entrenadores y de los futbolistas.

Una revolución filosófica y de pensamiento que impacte directamente en la forma de juego. Ese es el camino al que apunta "El Mago" para mejorar las condiciones del fútbol en el ámbito doméstico.

¿Cuáles son los objetivos de las charlas que les das a los chicos?

La idea es entusiasmarlos y encantarlos con nuestro mensaje para que hagan deporte. Nuestros hijos hoy están con el tema del sedentarismo, de internet y de la inmediatez del juego, y no con los procesos de aprendizaje del deporte. La pelea es desigual. Yo lo sé porque tengo tres hijos, de 13, 11 y 7 años. La idea es convivir: uno no les puede cortar la tecnología, pero sí administrarles los tiempos. Hay tiempo para hacer un deporte, para moverse, para activar, para desarrollar el cuerpo emocional y cognitivamente, y también para la tecnología, que es su vida. Ellos hoy se conectan y se sociabilizan desde ahí, pero el deporte también es un gran vehículo para eso.

¿Cuáles son los aspectos claves en la formación de los juveniles?

Hay que cambiar el ambiente tóxico y de sufrimiento que tiene el fútbol por un mensaje disfrutable. En el fútbol infantil hay mucha tensión, mucha intolerancia y hay palabras que hay que desterrar como 'sufrimiento' o 'fanatismo'. Eso no debe aparecer en el fútbol infantil. A nuestros hijos tenemos que respetarles los estadios evolutivos: no es lo mismo cómo se trata un chico a los ocho que a los 18 años. Para eso los adultos nos tenemos que preparar y sensibilizar. La imagen que uno tiene de chico del entrenador es el de una figura paternal.

Es una enseñanza que va más allá de lo deportivo…

(Fernando) Savater decía que el valor humano es el orientador de la acción. Nosotros les tenemos que dar buenas herramientas a los chicos para que crezcan sanos en todo aspecto.

Capria jugó en clubes de Argentina como Estudiantes de La Plata, Unión, Racing y Newell’s
Capria jugó en clubes de Argentina como Estudiantes de La Plata, Unión, Racing y Newell’s

Solés decir que en el fútbol hoy impera un mandato: "El profesionalismo o el abismo", ¿a qué te referís con eso?

A que hay que erradicar algunas cosas. El concepto de 'La salvación' hay que desterrarlo del fútbol, porque la verdad es que no te salvás de nada. Los adultos ven que tienen un hijo que juega bien, que gambetea un cono y ya creen que es Messi. Eso confunde todo y lo único que hacemos es sobreexigir. Pero hay una cosa incluso más perversa: el adulto le pasa factura al chico por todo el esfuerzo que él hace para que juegue. Así, ese chico tiene una sobreexigencia para devolver ese "favor". Esa sinergia la tenemos que corregir.

También hablás de inculcar el valor del estudio

Tenemos que cambiar el estereotipo del futbolista primitivo, superfluo y materialista. La educación y la formación nos sirven para siempre: antes, durante y después del fútbol. Nosotros somos jubilados muy jóvenes. Además, estudiar es un herramienta que nos agiliza la cabeza, nos da herramientas para pensar, decidir, conceptualizar, hablar y hacernos entender mejor. A veces todo eso está en un segundo plano. Yo creo que no es así. El deporte es el tercer pilar educativo, siempre después del hogar y de la escuela. Hoy hay varios chicos en el fútbol que están yendo hacia un lugar constructivo. Somos muchos que intentamos enriquecer y uno nunca deja de aprender.

¿Pensás en volver a dirigir?

Es una posibilidad. Soy un bicho del fútbol y entiendo la dinámica de este deporte: pasás de ser una cosa a otra en un segundo. Pero no creo que sea el único rol que me interese, también me gusta comunicar y sensibilizar. Lo hago a nivel empresarial con las dinámicas de equipo, incluso, porque las tecnologías del fútbol golpean directamente en una estructura colectiva de cualquier índole. Hay roles que tenemos los que hemos jugado y no solo podemos ser entrenadores. Teniendo una comunicación responsable también hacemos un aporte importante.

¿Te resultó más hostil el mundo del fútbol cuando pasaste al rol de entrenador?

Es mucho más drástico. Si no está el resultado, desaparece todo. Si está el resultado, se justifica todo. Nosotros vivimos así. Yo entiendo las reglas del juego y no me preocupa demasiado. Tampoco creo que se pueda hacer un diagnóstico de si uno puede ser entrenador o no por cinco partidos. El día que se abra la próxima oportunidad, si tengo ganas, estaré.

Hoy Capria realiza charlas en el marco del programa “Campus con tu ídolo”
Hoy Capria realiza charlas en el marco del programa “Campus con tu ídolo”

¿Ese "ADN cortoplacista" que mencionás en tus charlas se da solo en el fútbol argentino o es a nivel mundial?

Se da más en nuestro país. Las estructuras más exitosas tienen que ver con trazar objetivos a mediano y largo plazo, con una idea de desarrollo. A los argentinos, en líneas generales, nos cuesta proyectar. Y eso no pasa solamente en el deporte. Sin embargo, el deporte puede ser una buena piedra basal para mostrar que se puede hacer. Yo lo escuché una vez a Diego Placente, que fue integrante de las selecciones juveniles de José Pekerman, decir que su obligación como equipo era obtener el premio Fair Play, no salir campeones. Pero como consecuencia de eso salían campeones. Por ahí va la cosa.

Sos muy crítico de cierto periodismo y de lo que llamás "La industria de la polémica", ¿Cómo juega eso en los protagonistas del fútbol?

No es constructivo. Siempre hay honrosas excepciones, pero hay un montón de medios que buscan despertar emociones viscerales en la gente y, desde ahí, ir al extremo. Hacemos de la discrepancia una cosa sistemática. No digo que no deba haber programas de esa índole, pero no debe ser todo así. Así se puede colaborar para que el deporte sea mejor, más pacífico, más armónico. Porque los mismos que dicen que quieren un deporte tranquilo son los que fomentan la intolerancia.

¿Algo de todo esto que nombrás ocurrió con la selección argentina durante el último Mundial de Rusia 2018?

No tengo dudas. No tuvimos un Norte futbolístico y nos costó todo mucho. Hay selecciones que dicen 'De acá a ocho años queremos tal cosa' y eso nosotros no lo tenemos. Tenemos que hurgar para encontrar mentes saludables y sabias que nos ayuden a elegir los caminos. Tenemos tipos que tienen una capacidad impresionante como César Luis Menotti, Jorge Valdano, Julio Velasco…conjugar esas mentes nos podría ayudar a pensar un fútbol mejor.

Su única experiencia como DT fue en el 2014 en Atlanta
Su única experiencia como DT fue en el 2014 en Atlanta

Hiciste mención a Velasco (ex entrenador de la selección argentina de vóley), que no es del ambiente del fútbol…

No importa. Necesitamos mejorar las cosas filosóficamente. No solo tiene que ver con el juego en sí mismo. Hay tipos que son notables y que nos tienen que ayudar a encauzar mejor los mensajes.

¿Qué características tendría que tener el técnico de la selección argentina?

Tiene que buscar el virtuosismo en el juego. A mí no me quedan dudas de que el fútbol estético va de la mano de la eficacia. Hoy está lastimada esa relación. Hay muchos que dicen que jugar lindo no es jugar bien. Para mí no es así. Cuando un equipo juega bien, para mí es lindo. Lo que pasa es que en nuestro fútbol tenemos un gran problema con la estética. Hubo campeones, sin hablar de los grandes que tiene más potencial, como Lanús en 2015 o Newell's en 2013, que fueron equipos espectaculares, de un virtuosismo colectivo notable. Por ahí quiero que vaya nuestro fútbol.

Sos muy crítico también del "Ganar como sea"…

Es que es una gran mentira: nadie gana como sea, esa fórmula no existe. Yo, por ejemplo, vi a los equipos de Bilardo y el Estudiantes de la Plata de 1982 jugaba muy bien a fútbol. Jugaban Sabella, Trobbiani, Ponce… Es mentira que ese equipo no jugaba bien: jugaba fenómeno. Todos los entrenadores deben buscar jugar bien, no existe el 'Voy a jugar mal a ver si gano'. Lo que sí me llama la atención es que haya entrenadores que tienen cierto desprecio por la pelota. Me hace mucho ruido que eso pase. No sé si es una cuestión de ego, narcisista o de 'Este es mi estilo'. La trampa no va: esto es como cuando llevás a un chico al colegio, ¿vos querés que estudie o que se copie? En el fútbol es lo mismo: ¿querés lastimar a cuatro contrarios y ganar 10 a 0? ¿tiene gracia eso?.

¿Es una tendencia en el fútbol argentino esa de los entrenadores que tienen desprecio por la pelota?

Hay un ambiente de miedo en nuestro fútbol. El miedo a perder no te deja ganar. Siento que nuestro fútbol está con mucho diente apretado, mucha palabra de sufrimiento o especulativa. Así, hemos perdido todos. El jugador está con el ceño fruncido, todos protestan, se confunde la pasión con la histeria. Son cosas que indefectiblemente debemos corregir porque, si no mejoramos el juego, vamos a quedar cada vez más lejos de los grandes del mundo. De hecho, cada vez que un sudamericano campeón va a competir con un europeo campeón, nos sacan mucha diferencia futbolística. Eso no pasaba en la década del 80'. Hace poco estaba viendo un partido de 1981 en el que Flamengo le dio un baile terrible al Liverpool y le ganó 3-0 de la mano de Zico. Hoy nos cuesta muchísimo acercarnos al nivel (de los europeos) y tenemos que mejorar. A nuestros talentos, a la materia prima, se los llevan, pero también les dan un contexto de desarrollo. Esa es una contra que también tienen los sudamericanos: se nos van cada vez más jóvenes los chicos.

¿Cómo se hace para retenerlos?

Es algo que me excede. No se puede hacer una ley porque se iría contra la libertad de trabajo. Lo veo imposible…

“El Mago” hace hincapié en el fútbol como herramienta para la educación
“El Mago” hace hincapié en el fútbol como herramienta para la educación

¿El número el 10, el enganche clásico, está muerto?

Para nada, al contrario. Hoy el mundo pone más de uno. Lo hacen el Barcelona, la selección de Alemania, la de España… Hoy se pone más de un estratega, pero los temores que cunden en nuestro fútbol tal vez hacen que las garantías las de un jugador de esfuerzo y no uno de talento. Acá tenemos los casos de Miguel Almirón y Román Martínez que jugaban en Lanús y les ganaron a todos; en el mediocampo de River juegan el Pity Martínez y Juan Fernando Quintero o Nacho Fernández. El sentido de estrategia no tiene que ver solo con la posición del 10 o del sector donde juega el enganche clásico: Marcelo Díaz, Fernando Gago o Fernando Belluschi juegan fenomenal. Es mentira que el 10 se muere, jamás va a morir esa función porque es una de las más importantes de este juego.

Vos jugaste en Newell's, ¿Qué opinión te merece esta decisión de jugar el clásico rosarino ante Central por Copa Argentina a puertas cerradas en la cancha de Arsenal?

Me produce el dolor de no poder disfrutar de una fiesta del fútbol. El clásico rosarino es apasionante y maravilloso para jugarlo, pero con el tiempo se fue alimentando más la intolerancia. Todo lo que pasa es consecuencia de eso: de hacerse el gracioso y el vivo siendo más intolerante que el otro. Eso termina lastimando el juego. Un partido que debería ser extraordinario en un gran marco, termina siendo un clásico tenso al borde del problema. Al final, es como ver un partido de otra liga del mundo. Tenemos que empezar a bajar los decibeles desde todos los lugares. Eso no va a pasar de un día para otro, pero tenemos que arrancar de una vez por todas.

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