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Sobrevive a doble trasplante de pulmón, no al coronavirus

BOSTON (AP) — Antes de su trasplante de ambos pulmones, Joanne Mellady se quedaba sin aliento al ponerse dificultosamente una camisa. Después de la intervención, no paraba de moverse.

Mellady, quien falleció del coronavirus en marzo, llegó a hacer tantas cosas que su familia se sonroja al compararse con ella.

Desde los trasplantes del 2007, Mellady, viuda y exconsultora de tecnología de Washington, estado de New Hampshire, recorrió la costa atlántica de Estados Unidos en su casa rodante y viajó a Alaska y al Gran Cañón de Colorado.

Había dejado atrás la persona tímida, dependiente de oxígeno las 24 horas del día, y a los 67 años era una mujer vivaz, deseosas de correr riesgos y probar de todo. Parapentes, esquí, patinaje y kayak son algunas de las actividades que ensayó.

Antes de morir hablaba de volver a Alaska y de participar nuevamente en los Juegos de Trasplantados (que fueron suspendidos). En esos juegos ganó medallas en bochas, bowling y natación en el pasado, y esperaba competir en golf.

“Tenía una lista de cosas para hacer antes de morir y las hizo decididamente”, dijo su hermana Jean Sinofsky. “Disfrutaba cada día. Vivió la vida como debería vivirla todo el mundo”.

Sinofsky y otra hermana, Joyce Smith, recuerdan el impacto que dejó al espíritu aventurero de Mellady en sus hijos, quienes la trataban como a una adolescente.

Cuentan que cuando uno de los hijos de Smith ganó una cama elástica en una rifa, Mellady fue la primera en ensayarla e hizo volteretas en el aire. Y que se deslizó en la nieve en un trineo junto a su perro para recoger la correspondencia.

“Quería intentar todo lo que se le presentaba”, dijo Smith. “La vida le dio una segunda oportunidad. Lo sabía y se sentía afortunada”.

Buena parte de su vida en Massachusetts, Mellady padeció una misteriosa enfermedad pulmonar. Cerca de los 40, se le detectó un trastorno genético que predispone a la gente a sufrir obstrucciones pulmonares crónicas y al enfisema que ya tenía.

Cuando le reemplazaron los pulmones en el 2007, los médicos de la Cleveland Clinic le dijeron que funcionaban al 15% de su capacidad y que nunca habían visto nada en peor estado.

En los 13 años siguientes Mellady fue un ejemplo para otros pacientes que se someten a trasplantes similares y fuente de importante información para los médicos que estudian su condición.

Vivió más del doble de lo que se esperaba, ya que el promedio de vida de las personas que se someten a estos trasplantes es de 6,3 años.

Estos pacientes son particularmente vulnerables al coronavirus porque las medicinas que toman debilitan su sistema inmunológico y los hace más susceptibles a infecciones.

Pero la muerte de Mellady fue devastadora para Marie Budev, directora del programa de trasplante de pulmones de la Cleveland Clinic, porque la paciente era un ejemplo de lo que puede hacer una persona después de esa intervención.

Mellady “sabía lo afortunada que era”, dijo Budev.

Participó en varias investigaciones en Boston y colaboraba con esfuerzos para promover la donación de órganos.

“Le encantaba ayudar a otros y a la medicina”, expresó Budev.

Gary Schmidt, a quien le trasplantaron los dos pulmones hace casi siete años, a menudo pedía consejos a Mellady.

“Después de los trasplantes, no sabía qué me depararía el futuro. Ella me hizo entender que tenía mucha vida por delante”, declaró Schmidt. “Eso fue importantísimo para mí”.

Luego del trasplante de pulmón, Schmidt, de Watkins Glen, Nueva York, se sometió a una cirugía de corazón abierto, estuvo en diálisis tres años y finalmente se sometió a un trasplante de riñón.

“A lo largo de todo este proceso, ella le dijo que no se entregase. Que se iba a recuperar”, expresó la esposa de Schmidt, Deb. “Creo que no hubiera sido capaz de sobrellevar todo esto de no haber sido por ella”.

A principios de marzo, Mellady comió en un restaurante irlandés con sus hermanas, su hermano Fred Smith y otros familiares.

Al día siguiente ingresó a un hospital de Concord, New Hampshire, pensando que tenía neumonía.

Pocos días después le diagnosticaron el coronavirus y su salud se deterioró rápidamente. Falleció el 30 de marzo.

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