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Trump rompe abruptamente las negociaciones para un nuevo plan de ayuda en EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió abruptamente el martes las conversaciones con la oposición demócrata sobre un nuevo plan de ayuda para mitigar el impacto de la pandemia, suspendiéndolas hasta después de las elecciones del 3 de noviembre.

"He dado instrucciones a mis representantes para que dejen de negociar hasta después de las elecciones", dijo en Twitter el mandatario republicano, acusando a la interlocutora del gobierno, la presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata Nancy Pelosi, de no negociar "de buena fe".

"Inmediatamente después de que gane, aprobaremos un importante proyecto de ley de estímulo que se centra en los estadounidenses trabajadores y las pequeñas empresas", prometió Trump, en carrera por un segundo mandato.

El tuit de Trump hizo caer en picada las acciones de Wall Street, que cerró en rojo. El Dow Jones perdió 1,34% a 27.772,76 puntos; el Nasdaq, 1,57% a 11.154,60 unidades, y el S&P; 500 cedió 1,40% a 3.360,97.

Muchos economistas advirtieron que la ausencia de un nuevo impulso presupuestario en Estados Unidos podría frenar la recuperación de la primera economía del mundo, puesta de rodillas por el covid-19.

Esto significa que muchas personas y empresas, como hoteles, aerolíneas, bares y restaurantes, enfrentarán dificultades financieras en las próximas semanas. Los beneficios por desempleo no se pagan por más de seis meses en Estados Unidos.

"El panorama sigue siendo muy incierto", dijo el martes el presidente de la Reserva Federal (Fed, banco central), Jerome Powell.

Y se espera que la situación empeore, porque sin ayuda adicional las empresas se irán quedando sin efectivo. Ciertos sectores gravemente afectados, como el turismo y el transporte aéreo, ya han anunciado despidos masivos: 19.000 trabajadores en American Airlines, 13.000 en United y 28.000 en los parques temáticos de Disney.

– "Sufrimiento innecesario" –

La administración Trump y los demócratas del Congreso habían estado tratando desde hace más de dos meses de acordar un nuevo plan de ayuda para los 12,6 millones de estadounidenses desempleados y para los hogares de menores ingresos, así como para las empresas devastadas por la pandemia.

Las medidas adoptadas a finales de marzo como parte del gigantesco plan de apoyo de 2,2 billones de dólares, luego ampliado en 500.000 millones, expiran gradualmente.

Después de varias semanas de estancamiento, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y Pelosi, habían reanudado las discusiones.

Ambos hablaron brevemente poco después del anuncio de Trump, dijo un portavoz de Pelosi, y agregó que Mnuchin aprovechó para confirmar el final de las negociaciones.

"Una vez más, el presidente Trump mostró la hilacha: ponerse primero a expensas del país, con la total complicidad de los legisladores republicanos", dijo Pelosi, en un comunicado.

Pero las divergencias eran demasiado grandes y el monto total del nuevo paquete era particularmente problemático. Los demócratas inicialmente pedían 3 billones de dólares, pero en el transcurso de las discusiones acordaron bajarlo a 2,2 billones.

Pero Trump acusó a Pelosi de querer "rescatar a los estados demócratas con un alto nivel de morosidad y mal administrados".

"Hicimos una oferta muy generosa de 1,6 billones de dólares y, como es habitual, ella no está negociando de buena fe", dijo el presidente.

La administración Trump ofrecía inicialmente solo 1 billón de dólares.

Uniéndose a otros economistas, Powell había advertido un poco antes el martes sobre las desastrosas consecuencias para la economía de la falta de nuevas ayudas públicas.

"Un apoyo demasiado débil podría conducir a una recuperación más frágil, lo que generaría un sufrimiento innecesario para los hogares y las empresas", dijo el jefe de la Fed, en un discurso por videoconferencia en la reunión anual de la Asociación Nacional de Economía Empresarial (NABE en inglés).

"Con el tiempo, las insolvencias de los hogares y las quiebras de las empresas aumentarían, dañando la capacidad productiva de la economía y desacelerando el crecimiento de los salarios", advirtió, empleando un tono inusualmente alarmista.

Incluso si la ayuda es "más importante de lo necesario, no se irá a la basura", sostuvo. "La reactivación será sólida y más rápida si la política monetaria y la política fiscal continúan trabajando juntas para sostener a la economía hasta que haya claramente salido de problemas", declaró Powell.

El titular de la Fed, que se abstiene de cualquier apoyo partidista, fue designado para al cargo por Trump.

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